No sé si has estado en contacto con la terapia psicológica alguna vez, no sé si te has planteado siquiera ir a terapia. Me gusta pensar la vida como un viaje, como un camino, y creo que la terapia puede formar parte de ese camino en un momento dado.

En la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), se dice que los valores son como una brújula que nos guía hacia una vida plena y satisfactoria. Los problemas psicológicos entonces tienen que ver con no tener brújula, con tenerla estropeada, o con no ser capaces de seguir en esa dirección, aunque seamos conscientes de que es la que nos gustaría seguir. Entonces el problema no tiene tanto que ver con que el camino sea difícil, sino con que no seamos capaces de seguir ese camino, y es esto lo que identificamos como sufrimiento.

Seguro que has hecho rutas por el monte alguna vez. A veces las rutas son sencillas, con poca inclinación, sin apenas piedras,… otras veces las rutas son complicadas, con muchas cuestas, con piedras… A veces la vida puede sentirse como un camino con muchos obstáculos. Estos obstáculos en el camino serían lo que denominamos dolor o malestar.

Por otro lado, no todas llevamos la misma mochila: estarás de acuerdo en que no es lo mismo hacer una ruta con una mochila de 5kg que de 10kg. Tampoco es lo mismo tener una mochila llena de herramientas útiles en el campo, que una mochila llena de piedras.  A lo largo de nuestra vida hemos ido coleccionando cosas que guardar en la mochila, cosas que nos han servido en un momento dado y ya no sirven, cosas que sí son útiles; o puede que no hayamos podido deshacernos de cosas que sólo nos pesan u ocupan espacio en la mochila. Quiero decir, no todas las personas tenemos la misma historia de aprendizaje, no todas hemos pasado las mismas cosas ni hemos tenido las mismas circunstancias, por lo que no todas tenemos la misma mochila.

Pero ¿y si estamos preparadas para afrontar el dolor de tener un camino difícil, pero no el sufrimiento de no avanzar o de ir en la dirección contraria en la que querríamos? Quiero decir, muchas veces nos quejamos del camino, de que hay una piedra, de que hay que cruzar un río, de la mochila… y eso nos dificulta seguir avanzando o nos hace darnos la vuelta y querer renunciar, y para esto sí que no estamos preparadas.

Si la vida fuera un viaje, entonces las psicólogas seríamos una acompañante en un momento dado. Entonces yo podría caminar a tu lado y decirte qué veo en tu camino, cómo te puedes preparar para afrontar un camino difícil, sostenerte en una parte complicada. También podría ayudarte a hacer tu mochila más ligera, a liberarte de herramientas que no sirven, o a encontrar algunas nuevas. Lo que no podría hacer es andar tu camino, tomar decisiones por ti, o indicarte cuál es la dirección adecuada. Tampoco ni mucho menos podría cambiar cómo va a ser tu camino. Y hay otra cosa, que yo también tengo un camino. Que yo también me enfrento al mismo desafío. Y que también tengo una mochila. Pero bueno, eso es otra historia.

Con todo esto lo que quería decir es, ¿y si la felicidad radicara en avanzar en la dirección que deseas, independientemente del camino? Y si crees la terapia te pudiera ayudar a avanzar, ¿te gustaría que fuera tu acompañante en este camino que es la vida?

*Adaptado de la metáfora de los dos escaladores (Wilson y Luciano, 2002).

Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2015). Terapia de aceptación y compromiso: Proceso y práctica del cambio consciente (R. Álvarez, Trans.). Bilbao: Desclée de Brouwer.Wilson, G. K y Luciano, M. C. (2002) Terapia de aceptación y compromiso (ACT): un tratamiento conductual orientado a los valores. Ediciones Pirámide.

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