Ya hemos hablado de cómo a veces las emociones nos arrastran como las olas del mar, provocando que a veces nos sintamos a merced de un mar que bien puede ser tranquilo, o volverse totalmente revuelto.

Si bien es difícil a veces lidiar con una sola emoción intensa, imagina si además esta emoción viene acompañada de otras emociones intensas, pensamientos desasosegantes, sensaciones desagradables, recuerdos dolorosos… Esto es lo que Russ Harris (2022) denomina una “tormenta emocional”. Y si ya una emoción es capaz de arrastrarnos y darnos un buen revolcón, ten por seguro que una tormenta te va a mantener sin respiración durante un tiempo, con la sensación de que algo muy malo está pasando, y que incluso puede hacerte creer que tu vida corre peligro.

Hemos hablado de que quizá lo mejor es aprender a observar nuestras emociones desde la orilla, pero, a veces no lo podemos evitar, nos ponemos a navegar y, sin darnos cuenta, acabamos totalmente sumergidas, con la mala suerte de que comienza una tormenta.  Si esto ocurriera en la vida real, si tuvieras un barco y te pillara en medio del mar, ¿qué harías? Podrías intentar volver al puerto pero, ¿y si no te da tiempo? A veces la única solución que nos queda es echar el ancla para sobrevivir. Esto por supuesto no acabará con la tormenta, pero mantendrá el barco lo más estable posible hasta que la tormenta pase.

Hoy te traigo una fórmula sencilla, propuesta por el psicólogo Russ Harris (2022) para sobrevivir a las tormentas emocionales que él mismo denomina “echar el ancla”. Te recuerdo que es una manera de mantenerte estable durante la tormenta y NO para eliminar emociones, pensamientos, sensaciones, imágenes… Esta fórmula con las siglas RCC se compone de tres pasos que puedes aplicar en el orden que prefieras:

R: Reconocer pensamientos y sentimientos: Dedica unos segundos a identificar con curiosidad y SIN JUZGAR los pensamientos, sentimientos, emociones, impulsos, imágenes… que estén apareciendo en este momento. Entra en contacto con tu mente, y también escanea tu cuerpo desde la cabeza a los pies para identificar sensaciones. Utiliza expresiones como “estoy detectando…” “estoy teniendo el pensamiento de que…”. Por ejemplo: “estoy detectando una presión en el pecho”, “estoy teniendo el pensamiento de que no valgo para nada”, “estoy detectando un sentimiento de rabia”… El objetivo es reconocer que, en este momento, están presentes esos pensamientos y sentimientos, sin obedecerlos, cuestionarlos, juzgarlos o darles la razón.

C: Conectar con tu cuerpo: Sigue identificando pensamientos y sentimientos y conecta con tu cuerpo físicamente. Busca tu propia manera de hacerlo, ya que no todas las personas conectamos de la misma manera con nuestro cuerpo. Te dejo algunas sugerencias que propone Russ Harris:

  • Presionar suavemente y poco a poco el suelo con la planta de los pies
  • Hacer estiramientos o movimientos con algunas partes del cuerpo
  • Hacer respiraciones profundas y lentas
  • Juguetear con los dedos o las manos, abrazarte a ti misma, deslizar las manos sobre tus rodillas…

El objetivo es seguir identificando sensaciones y pensamientos al tiempo que conectas con tu cuerpo y lo mueves de manera voluntaria, lo que te proporcionará una sensación de control sobre tus sensaciones físicas. Recuerda: esto no hará que las sensaciones físicas desagradables desaparezcan.

C: Centrarse en lo que estás haciendo: Mientras sigues conectando con tus pensamientos, sensaciones y tu cuerpo, intenta entender dónde estás y qué está sucediendo, centrando tu atención en la actividad que estás haciendo. Lo interesante es encontrar tus propios métodos, pero aquí te dejo algunas ideas:

  • Mira a tu alrededor y fíjate en 5 objetos.
  • Detecta tres o cuatro sonidos.
  • Focaliza tu atención en la tarea o algún aspecto de la tarea (por ejemplo, la letra del libro que estás leyendo).

Inténtalo en el orden que quieras y tantas veces como sea necesario hasta que la tormenta pase, pero recuerda: EL OBJETIVO NO ES DISTRAERSE. Distraerse es hacer ver que estos pensamientos, emociones o sensaciones no están, pero, al echar el ancla, las identificamos activamente. Distraernos nos ayudará a sentirnos mejor a corto plazo, pero no nos ayudará a aprender a hacerle espacio a estas emociones, sensaciones o pensamientos.

Al poner en práctica este ejercicio podrás:

  • Alejarte de los pensamientos o sentimientos, verlos con distancia, en lugar de dejarte arrastrar, lo que ha provocado un menor impacto o molestia.
  • Sentir mayor control sobre tus sensaciones físicas y sentir y mover el cuerpo con menor dificultad.
  • Estar más presente, despierta o alerta.
  • Tener más conciencia de dónde estabas, qué hacías, qué pensabas y qué sentías.

-“Vale Irene, ¿y ahora qué?”- Pues eso lo veremos en próximos posts.

Gracias por leerme 😊.

 

BIBLIOGRAFÍA

Russ, H. (2022). La trampa de la felicidad. Libérate de la ansiedad. Empieza a vivir. Barcelona: Planeta.

(Visited 14 times, 1 visits today)

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *