Afortunadamente la atención por parte de la población a la salud mental goza de buena salud. Me explico, de un tiempo a esta parte, parece que hemos empezado a preocuparnos de nuestra salud psicológica. Sin duda, creo que este es un gran avance.

No obstante, se ha comenzado a popularizar la expresión “todo el mundo debería ir a terapia”. Como psicóloga, he de decir que esto es maravilloso ya que tengo muchísimo trabajo. No obstante, ¿hasta qué punto es esto cierto?

Como dicen Wilson y Luciano (2002), en la escala de valores sociales (de la sociedad), “el concepto de sufrimiento se contrapone al de bienestar” (pp.33), de tal manera que sentirse bien y evitar el sufrimiento se entiende como la única manera de alcanzar una vida plena.

Por tanto, se entiende que hay emociones que son “buenas” y emociones que son “malas”, debido a que unas se relacionan con el bienestar (las agradables) y otras con el malestar (las desagradables), por tanto, hay un grupo de emociones que tenemos que buscar, y un grupo de emociones que tenemos que evitar. De hecho, si pensamos en los “síntomas” de una mala salud mental a menudo son emociones: ansiedad, miedo, tristeza, apatía, culpa… Esto a menudo conlleva que mantengamos una lucha con nuestras propias experiencias internas, transformando un dolor inevitable, en un sufrimiento añadido (Soler, 2022).

Pero, además, ¿y si lo que no goza de tan buena salud es el contexto social? Quiero decir, las condiciones en las que nos ha tocado vivir no son las más idóneas para desarrollar una buena salud psicológica: precarización, inflación y bajada del poder adquisitivo, discriminación, incapacidad de adquirir una vivienda, la cultura del trabajo, la reducción del estado del bienestar, un mundo hiperexigente y basado en la meritocracia… ¿y resulta que si estás experimentando malestar el problema lo tienes tú?

Hace tiempo que se le critica a la psicología ser una herramienta más del sistema para silenciar o paliar las desigualdades sociales, ¿y si hubiera cosas que debería solucionar el sistema? Es decir, muchas veces los cambios que necesitaríamos no son algo que pueda promover una persona o un grupo de personas, ya que tienen una raíz estructural.

Con esto no quiero decir que obviamente ir a terapia no sea importante para muchas cosas y que los procesos ayuden a las personas a sobrevivir en este contexto, pero tengamos en cuenta que no siempre nuestros problemas vienen derivados de una mala gestión por nuestra parte. Quizá la psicología tenga que aceptar que es un instrumento más del sistema, pero al menos podemos hacerlo con conciencia

No obstante, como decía Víktor Frankl (2015): “cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”. Por tanto, si crees que estás sufriendo demasiado, que no puedes sostener tu malestar, o que te resulta difícil tener una vida plena, ¡ponte en contacto conmigo!

Referencias:

Frankl, V. (2015). El hombre en busca de sentido. Herder Editorial.

Soler, J. (2022). Manual para soltar. Practicando la aceptación radical de la Terapia Dialéctica Conductual. Ediciones Psara.

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1 Comments

  1. נערות ליווי בתל אביב 7 de noviembre de 2023 at 09:04

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