La mayor parte de las personas que acuden a terapia lo hacen por tener “problemas de ansiedad”. Esto implica que, a menudo, la ansiedad aparece como algo problemático, como una enfermedad que se espera que la terapia psicológica pueda “curar”. Este es el primer problema que, a mi juicio, existe con respecto a la ansiedad: la tratamos como un problema, lo que hace que intentemos resolverla por todos los medios.

La ansiedad NO puede ser un problema de ningún tipo, porque la ansiedad es una emoción. Como hemos visto en otras ocasiones, las emociones son respuestas de nuestro organismo ante los estímulos (o situaciones) en las que nos vemos expuestas. Estas respuestas son reacciones automáticas, esto es, nuestro cuerpo emite la respuesta mucho antes de que seamos incluso conscientes de que está ocurriendo, y por lo tanto, no podemos controlar su intensidad, su frecuencia, ni su duración.

Como emoción, la ansiedad es un miedo anticipatorio, esto quiere decir que por el lenguaje los seres humanos somos capaces de protegernos de un peligro futuro trayéndolo al presente. Es por ello que nuestro cuerpo reacciona como si eso que imaginamos estuviera ocurriendo en este mismo instante, aunque no sea así. Esto nos ha permitido sobrevivir a lo largo de los años y tener grandes avances como especie.

A lo que la gente llama comúnmente ansiedad es aquella que aparece en momentos en los que aparentemente no hay “motivos” (estímulos) que justifiquen tener ansiedad. Creo que todas hemos experimentado ese nerviosismo antes de un examen o entrevista de trabajo que nos invita a prepararnos bien para la situación, pues sí, esto también es ansiedad. La que nos preocupa es esa que nos aborda cuando estamos tranquilamente en el sofá y nos pone el corazón a mil cuando aparentemente no está ocurriendo “nada”. Y he aquí algo importante, las emociones ocurren ante un estímulo, por tanto, SIEMPRE HAY ALGO QUE HA PROVOCADO LA ANSIEDAD, aunque puede que nunca sepamos exactamente qué.

Así que, aunque tu cuñado José Luis te diga que él no tiene ansiedad, lo cierto es que, probablemente, él ni siquiera es consciente de que la tiene. Así que la próxima vez le puedes decir: “si no tuvieras ansiedad, José Luis, estarías muerto”. Por lo tanto, NO, la ansiedad NO se puede eliminar, y, de hecho, ni siquiera sería deseable eliminarla, aunque sí podemos aprender a relacionarnos con ella de otra manera.

Entonces, ¿si la ansiedad no es un problema de salud mental, por qué existen los “trastornos de ansiedad”? El verdadero problema no es la ansiedad, sino cómo las personas reaccionamos (las respuestas que emitimos) ante la ansiedad.  La ansiedad es una alarma de incendios, por tanto, cuando suena nos está avisando de algo, así que no, lo siento, no puedes dejar de tener alarma, es un elemento de supervivencia imprescindible. Puede que si le cortas el cable para que deje de sonar, igual deja de molestar, pero se te está quemando la casa. De esto te cuento más en el siguiente artículo ????.

De todas formas, si sientes que la ansiedad te desborda, pide ayuda psicológica. Ponte en contacto conmigo y podemos trabajar en ella de manera online o presencial en Collado Villalba.

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